Eduardo Carbonell Cruz nos envía este comentario y artículo sobre cómo convertir la ecolalia en una oportunidad para enseñar lenguaje a niños autistas. Nuestro hijo sí utiliza el lenguaje ecolálico, repitiendo lo que escucha y utilizando nuestras oraciones para expresar lo que desea. Por ejemplo, cuando quiere agua nos dice “¿Quieres agua?”. Eso es mucho mejor que lo que hacía antes: gesticular y señalar con el dedo, pero todavía hay mucho trabajo que hacer. Encontramos interesantes las sugerencias del artículo.

Comienzo del mensaje

Estimados amigos:

He leído con interés su experiencia educativa con su hijo. Les mando un breve informe que quizás le resulte de interés. Acabo de abrir un blogg con el nombre de “autismo”.

Para mí, el núcleo del síndrome autista, con independencia de las diversas causas biológicas que puedan ocasionar el síndrome, consiste en que el efecto principal es la falta de formación del lenguaje interior.

El desarrollo de las funciones psicológicas superiores sin ese componente, adquiere formas singulares: atención, memoria, sensación, percepción, lenguaje, voluntad, pensamiento, emociones y comportamiento.

La unidad básica del lenguaje de determinados niños diagnosticados como autistas es distinta de la de niños con un desarrollo normalizado.

Desconozco si su hijo produce muestras de lenguaje ecolálico. Puede usarlo como corpus de habla en el sentido del artículo que le remito. No dude en consultarme lo que desee.

Mi visión del problema del autismo y su tratamiento educativo se aleja sustancialmente de las teorías psicológicas predominantes.

En todos los manuales sobre autismo la ecolalia se contempla como síntoma y a lo sumo se constata la relación inversa de su prevalencia comparado con el lenguaje verdaderamente creativo, pero se recomienda suprimirlo, o fomentarlo como mecanismo auxiliar de la formación de la lengua, pero no se ha comprendido la relación interna que es posible establecer entre ambos tipos de lenguaje.

COMO TRANSFORMAR LA ECOLALIA EN LENGUAJE CREATIVO

Las muestras de habla ajenas, unidad básica del lenguaje autista

Muchos niños diagnosticados como autistas o con trastorno generalizado del desarrollo son capaces de repetir el lenguaje de los demás, mientras que no son capaces de producir lenguaje propio. Así expresado este fenómeno resulta contradictorio, pues el lenguaje repetitivo también es una producción propia. Precisamos que en el lenguaje repetitivo la unidad básica del habla es una muestra de habla ajena, mientras que en el lenguaje de un niño normal sus muestras de habla son generaciones que utilizan la unidad básica de la lengua, la palabra. El niño autista utiliza su memoria audioverbal y el repertorio de muestras de habla ajena que contiene. No consigue, por sí sólo, actuar sobre los elementos básicos de la lengua. El niño normal consigue seleccionar las piezas básicas de la lengua y es capaz de situarlas convenientemente para servirse de ellas. El niño autista sólo puede servirse del producto original de otro. El niño normal accede al dominio de los procesos de producción de muestras originales de habla. El niño autista accede al dominio de los productos ajenos. Este modo de distinguir el habla ecolálica del habla normal es más productivo teorícamente que las distinciones que podamos hacer del habla ecolálica en función de diversos criterios: por el tiempo que transcurre entre la audición de la muestra original y su reproducción (inmediata/diferida); por la oportunidad (acontextual/textual); por la fuente (de un interlocutor/de una película/de una fuente de voz); por la intención (voluntaria/involuntaria)…

El aspecto de una gramática con esa unidad básica como restricción

La acomodación de esas muestras de habla ajenas memorizadas, a procesos de comunicación, puede ir desde el más completo ajuste, transmitiéndose la información pretendida al oyente, cuando coinciden el pensamiento a transmitir y la forma fija empleada, hasta una transmisión de información fallida, cuando el pensamiento sólo tangencialmente puede ser representado por parte de esa forma fija o por una analogía, imposible de reconocer por el oyente.

Cómo transformar el lenguaje ecolálico en lenguaje creativo

El problema no es otro que transformar una unidad básica de habla en otra. El niño autista no ha sido capaz de abstraer del flujo comunicativo la unidad básica de la palabra. No se si todos los niños diagnosticados serán sensibles a este procedimiento. La lectura y la escritura son habilidades que coexisten con el dominio ecolálico y la ausencia de lenguaje propio generado creativamente. Hay determinados pacientes que son más críticos con los actos ajenos que con los propios. La observación es más potente en ellos que la autoobservación. Se trata de generar la oposición que conduzca al establecimiento de la lengua. La oposición entre dos muestras de habla ajenas vendrá mediada por el contexto real y como tal no será una verdadera oposición de la lengua, pues no conducirá a destacar la unidad básica general, la palabra. Así que sólo podremos oponer la muestra de habla ajena memorizada con esa misma muestra. Pero la oposición en la identidad debemos buscarla en su forma más simple. Opondremos una muestra a ella misma alterada en sólo una palabra. Alteramos así la forma y el sentido. Esta alteración de una de las formas de realización del modelo memorizado provocará un fuerte reflejo de orientación que irá más allá de detectar la alteración y, por la prevalencia del modelo, generará la voluntad de restituirlo en su forma memorizada.

El método del dictado inverso.

Haremos que el niño autista nos dicte una muestra de su habla ajena memorizada fielmente. Escribiremos a su vista y cambiaremos una de las palabras por otra que pertenezca al mismo conjunto asociativo, que esté en relación paradigmática con ella. El niño reaccionará de modo voluntario y consciente oponiéndose al cambio, oponiéndose al error . El error es un cursor que nos permite dirigir la atención del niño sobre las partes del discurso cuya conciencia clara y distinta queramos promover.

Ejemplo 1

    a) Niño: “El ratón entró en el bosque…
    Maestro: “El elefante entró en el bosque…

    b) Niño: “El ratón entró en el bosque…
    Maestro: “El ratón entró en el mar…

    c) Niño: “El ratón entró en el bosque…
    Maestro: “El ratón comió en el bosque…

El ejercicio puede hacerse sólo con lenguaje oral.

Podemos entrenar al niño para que él también juegue a tergiversar nuestro dictado, primero de sus muestras de habla, luego de muestras de habla que escuche por primera vez. En esta segunda fase, es él el que selecciona alternativas a las distintas palabras dentro de campos semánticos adecuados. Podemos transformar en imágenes los cambios verbales y así ponemos en evidencia que los cambios de una sola palabra alteran el sentido general del discurso. Esta generación de lenguaje activo se produce sobre el fondo de estructuras lingüísticas prefijadas. La progresión de las sustituciones se continúa con cambios de sintagmas completos y más tarde con palabras de otros campos semánticos.

Ejemplo 2

    a) Niño: “El ratón entró en el bosque”
    Maestro: “El mono subió a la palmera”

    b) Niño: “El ratón entró en el bosque”
    Maestro: “El autobús llegó a la ciudad”

Se le entrena a que tergiverse nuestro discurso cuando es a él al que le toca escribir al dictado o repetir.

Recibid un cordial saludo.
Eduardo Carbonell Cruz

Final del mensaje

#
ecolalia - Tendencia a repetir las palabras escuchadas debido a la incapacidad de comprender las instruciones verbales