Ayer mi hijo redescubrió el viento. Yo acostumbraba a tener el aire acondicionado siempre puesto en la guagua, porque desde muy pequeño mi hijo no toleraba la sensación del viento en la cara. Comenzaba a gritar y a mover las manos como si algo lo estuviera atacando. Esto era a causa de su desorden de procesamiento sensorial que le causaba no sólo una hipersensibilidad en la piel sino que no entendía lo que era el viento. El dicho que dice:”…hasta del viento lo celaba”, en nuestra familia era real.
Ayer por casualidad dejé los cristales abajo porque salí al mediodía y hacía calor en lo que el aire acondicionado refrescaba el carro por dentro. Cuando llevaba unos dos minutos viajando mi hijo me dice: “¿Mamá, qué es esto?” Al mirar por el retrovisor el corazón me dió un vuelco cuando lo veo con sus brazos extendidos, los ojos cerrados y su lacio cabello moviéndose. Tenía una expresión tan hermosa en el rostro, estaba sonreído disfrutándolo. Le contesté: “Es el viento” y el me dijo: “¡Me gusta en viento mamá!.
Es increible que hace sólo 4 meses éramos esclavos hasta del viento, de los sonidos, velando por cada cosa impredecible que pudiera afectar a nuestro hijo. Y hoy nos encontramos tratando de aprender a no temer más, tratando de aprender a hablarle sin pausas, como las personas comunes y corrientes. Y es extraño, me acostumbré a hablar como Tarzán, porque no había otra forma de que el niño entendiera y hoy le hablamos en ocasiones así y es él el que nos corrige. Los artículos no existían para él y ahora si el nene pregunta qué es eso y contesto “…camión” él me corrige diciendo: “El camión de gas”. Por ahora nos estamos reeducando mi esposo, nuestra nena de 11 años y yo, para aprender a hablar correctamente con nuestro hijo.
Pero, desde ahora y por el resto de mi vida cada vez que sienta el viento acariciando mi cara, pensaré en mi hijo.
Mi nombre es Yeroline y el de mi esposo es Edwood. Somos padres de una hermosa niña de 14 años completamente saludable y de un niño de 7 años que fue diagnosticado con Autismo a los 3 años de edad y que se ha recuperado completamente. Mi esposo y yo hemos unido esfuerzos en este blog para ayudar a otros padres y familiares de personas con autismo. Nuestro hijo fue recuperándose de su condición en cuestión de meses gracias principalmente a la Terapia Tomatis y al Tratamiento Biomédico del Instituto de Investigación del Autismo y basándonos en los descubrimientos de Dr. William Shaw. En este blog queremos compartir todos los tratamientos que le ofrecimos en casa para ayudarlo y que funcionaron con él. El autismo es tratable y en la mayoría de los casos tiene cura, no pierda la fé. Nuestra mejor arma es la información.
EJ, nuestro adorado hijo, es evidencia cada día que pasa de la efectividad de la 




A nuestro hijo le encanta 





