“La caja de pandoras del inglés”, asi define nuestra patóloga del habla la insistencia de los padres en hacer que sus niños aprendan inglés u otro idioma cuando viven en un país donde el idioma cotidiano de las personas es el español. No me mal entienda, es importante que nuestros niños conozcan más de un idioma, pero cuando el niño tiene una condición como el autismo el hablar un idioma que no es el que sus amiguitos y parientes hablan va a trabajar en contra de su recuperación.

Conozco el caso de dos familias, en una el niño seleccionó el inglés y en la otra el niño seleccionó el francés y en ambas familias ninguno de los parientes hablaba fluidamente ese idioma. Tenemos que entender que nuestros niños con autismo aprenden diferente. Son capaces de absorber un idioma como todo un antropólogo del lenguaje. Nuestra meta debe ser en primer lugar que puedan comunicarse y entender a las personas que le rodean. En este consejo va incluido el lenguaje de señas que no es recomendable para niños con autismo.

Recuerde que somos nosotros los padres los que vamos a decidir el idioma que nuestro hijo va hablar. Para los niños con autismo el idioma que hablen será su herramienta principal, no sólo para la integración a nuestra sociedad, sino también para que nosotros podamos entrar también en su mundo y conocerlos mejor.

Una vez su niño hable fluidamente el español, en nuestro caso, entonces podrá aprender los demás idiomas sin que afecten sus posibilidades de recuperarse.


Imágenes cortesía de www.primeraescuela.com