Artículo para el Periodico Gente Especial
Por Yeroline Ruiz Olmo

Mi hijo Edwood Joel tiene tres años y padece de Autismo (PDD). Su terapeuta del habla se llama Yamir García Segarra y trabaja en el Centro de Terapia del Habla de Caguas que dirige la Dra. María Del Carmen Ortiz Milián. Al principio Edwood Joel lloraba al entrar a la terapia. Con el tiempo dejó de llorar, pero al pasar por las puertas de la oficina, el niño cambiaba completamente, era como si formara una coraza a su alrededor. Se volvía inexpresivo y mecánico, completamente desconectado del mundo que lo rodeaba.

Aunque presentaba la mayoría de las características comunes de un niño con autismo, su peor obstáculo era el terror que les tenía a las personas. En ocasiones pienso que su cambio de actitud en la oficina de Yamir era un mecanismo de defensa para no caer en crisis y poder estar cerca de ella. Para nosotros era evidente que el niño disfrutaba de su compañía, sólo que su miedo a la interacción no le permitía expresarlo. En el hogar, sin embargo, repetía solito toda la terapia que ella le daba e imitaba sus gestos.

En una ocasión lo grabamos y le enseñamos el video a Yamir porque ella nos había mencionado que le gustaría ver cómo era Edwood en el hogar ya que le habíamos mencionado que él sí hablaba; no conversaba, pero hablaba. Jamás olvidaré sus palabras: “¡Dios mío, él es un niño completamente funcional!”. Sus palabras nos llenaron de esperanza y alegría.

Edwood Joel actuaba así porque tenía un problema severo de procesamiento y modulación sensorial. Esto no le permitía responder a la terapia de habla como la mayoría de los niños lo hacen. Para solucionar su problema decidimos combinar la Terapia de Habla con la Terapia Tomatis.

La intervención de nuestra terapeuta del habla en combinación con la Terapia Tomatis fue crucial para la recuperación de nuestro hijo. Mientras los terapeutas de Tomatis trabajaban despertando las áreas de procesamiento que Edwood tenía dormidas en su cerebro, Yamir moldeaba y estructuraba el área de lenguaje y comunicación. Así Edwood podría desarrollar las destrezas de habla y lenguaje de forma organizada y sin dejar lagunas. Fue todo un éxito.

La manera tan profesional y humana en que Yamir ha trabajado con nuestro hijo merece ser compartida con todos ustedes. La mayoría de los niños con autismo requieren más de un tipo de terapia; queda de los terapeutas el aprovechar al máximo las ventajas que trae para el niño la combinación de éstas.

Yamir es alguien muy importante en nuestras vidas, especialmente en la de nuestro hijo. En las mañanas, aún en las más frías, cuando le toca tomar la terapia y Edwood Joel se niega a levantarse, sólo tengo que decirle que vamos a ver a Yamir y se levanta de un salto, con una hermosa sonrisa iluminando su rostro. Con ella, Edwood Joel aprendió lo hermoso que es hablar y descubrió por primera vez lo que es la amistad.