Nos unimos a la campaña masiva de la Alianza Autismo de PR únete tu también
Mi nombre es Yeroline y el de mi esposo es Edwood. Somos padres de una hermosa niña de 14 años completamente saludable y de un niño de 7 años que fue diagnosticado con Autismo a los 3 años de edad y que se ha recuperado completamente. Mi esposo y yo hemos unido esfuerzos en este blog para ayudar a otros padres y familiares de personas con autismo. Nuestro hijo fue recuperándose de su condición en cuestión de meses gracias principalmente a la Terapia Tomatis y al Tratamiento Biomédico del Instituto de Investigación del Autismo y basándonos en los descubrimientos de Dr. William Shaw. En este blog queremos compartir todos los tratamientos que le ofrecimos en casa para ayudarlo y que funcionaron con él. El autismo es tratable y en la mayoría de los casos tiene cura, no pierda la fé. Nuestra mejor arma es la información.
Debido a la gran cantidad de mensajes que recibimos diariamente estamos contestando sus preguntas a través de e-mail en la medida en que podemos ya que ambos trabajamos fuera, pero deseamos ayudarles a todos. Pueden contactarnos dejando un mensaje en esta página o escribiendo a mi e-mail yzennette@yahoo.com
Yeroline
Nos unimos a la campaña masiva de la Alianza Autismo de PR únete tu también
Ayer mi hijo redescubrió el viento. Yo acostumbraba a tener el aire acondicionado siempre puesto en la guagua, porque desde muy pequeño mi hijo no toleraba la sensación del viento en la cara. Comenzaba a gritar y a mover las manos como si algo lo estuviera atacando. Esto era a causa de su desorden de procesamiento sensorial que le causaba no sólo una hipersensibilidad en la piel sino que no entendía lo que era el viento. El dicho que dice:”…hasta del viento lo celaba”, en nuestra familia era real.
Ayer por casualidad dejé los cristales abajo porque salí al mediodía y hacía calor en lo que el aire acondicionado refrescaba el carro por dentro. Cuando llevaba unos dos minutos viajando mi hijo me dice: “¿Mamá, qué es esto?” Al mirar por el retrovisor el corazón me dió un vuelco cuando lo veo con sus brazos extendidos, los ojos cerrados y su lacio cabello moviéndose. Tenía una expresión tan hermosa en el rostro, estaba sonreído disfrutándolo. Le contesté: “Es el viento” y el me dijo: “¡Me gusta en viento mamá!.
Es increible que hace sólo 4 meses éramos esclavos hasta del viento, de los sonidos, velando por cada cosa impredecible que pudiera afectar a nuestro hijo. Y hoy nos encontramos tratando de aprender a no temer más, tratando de aprender a hablarle sin pausas, como las personas comunes y corrientes. Y es extraño, me acostumbré a hablar como Tarzán, porque no había otra forma de que el niño entendiera y hoy le hablamos en ocasiones así y es él el que nos corrige. Los artículos no existían para él y ahora si el nene pregunta qué es eso y contesto “…camión” él me corrige diciendo: “El camión de gas”. Por ahora nos estamos reeducando mi esposo, nuestra nena de 11 años y yo, para aprender a hablar correctamente con nuestro hijo.
Pero, desde ahora y por el resto de mi vida cada vez que sienta el viento acariciando mi cara, pensaré en mi hijo.
“La caja de pandoras del inglés”, asi define nuestra patóloga del habla la insistencia de los padres en hacer que sus niños aprendan inglés u otro idioma cuando viven en un país donde el idioma cotidiano de las personas es el español. No me mal entienda, es importante que nuestros niños conozcan más de un idioma, pero cuando el niño tiene una condición como el autismo el hablar un idioma que no es el que sus amiguitos y parientes hablan va a trabajar en contra de su recuperación.
Conozco el caso de dos familias, en una el niño seleccionó el inglés y en la otra el niño seleccionó el francés y en ambas familias ninguno de los parientes hablaba fluidamente ese idioma. Tenemos que entender que nuestros niños con autismo aprenden diferente. Son capaces de absorber un idioma como todo un antropólogo del lenguaje. Nuestra meta debe ser en primer lugar que puedan comunicarse y entender a las personas que le rodean. En este consejo va incluido el lenguaje de señas que no es recomendable para niños con autismo.
Recuerde que somos nosotros los padres los que vamos a decidir el idioma que nuestro hijo va hablar. Para los niños con autismo el idioma que hablen será su herramienta principal, no sólo para la integración a nuestra sociedad, sino también para que nosotros podamos entrar también en su mundo y conocerlos mejor.
Una vez su niño hable fluidamente el español, en nuestro caso, entonces podrá aprender los demás idiomas sin que afecten sus posibilidades de recuperarse.





Cómo enseñarle a un niño con autismo el uso del Yo y el Tú
Este es un fabuloso artículo que nos envió Eduardo Carbonell Cruz a través de la sección de comentarios del blog de mi esposo Tecno4all y que desde ahora les digo que con nuestro hijo ha estado funcionado muy bien. Muchas gracias Eduardo por tu valiosa aportación.
Eduardo nos dice:
He leído que vuestro hijo tiene lenguaje ecolálico y que,p.ej., cuando pide agua dice “quieres agua”.
Como os comenté en el artículo, la unidad básica del lenguaje de algunos niños diagnosticados como autistas son las muestras de habla ajenas fielmente memorizadas.
El niño llega a aprender su empleo por asociación. Su mamá le habrá dicho muchas veces esa expresión justo antes de darle el vaso de agua. Se produce así una cadena:
1.Sed del niño -> 2. expresión formulada por el adulto -> 3.entrega del vaso de agua -> 4. saciedad.
El niño memoriza la expresión y asocia, por contigüidad, su sed con la expresión que ya está interiorizada en la memoria, así que apropiándose del lenguaje de su mamá, acorta el proceso general que se inicia en su estado de necesidad y termina con la satisfacción de su deseo. Ahora, automatizado el proceso general, no es necesaria la interrogación de la mamá: ¿quieres agua?, porque el niño realiza los dos primeros eslabones, acortando el proceso.
Lo apropiado de la expresión al contexto puede dar la impresión de que el niño emplea de modo adecuado el lenguaje salvo en la forma flexiva del verbo, diciendo “quieres” por “quiero”.
Es adecuado al contexto y el interlocutor lo entiende, pero esa forma de lenguaje nada tiene que ver con los procesos inciales del desarrollo del lenguaje de otros niños, donde en oraciones de dos palabras hay una verdadera articulación que no está clausurada por el repertorio de expresiones previamente memorizadas.
Con esto quiero decirle que si su hijo no está acostumbrado a la expresión previa formulada por un adulto: ¿quieres el perrito?,y le gusta un perrito, no dirá:quieres el perrito,para expresar que desea cogerlo, aunque ya sepa decir “quieres” y “el perrito”.
Al estar necesariamente su repertorio de habla memorizado, sus expresiones habladas estarán sometidas a las leyes especiales de su singular memoria audio-verbal. Y aunque su expresión verbal sea motivada, voluntaria e intencional, debe sufrir las restricciones de aquella, de la memoria y de la unidad básica de su lenguaje.
En español las desinencias verbales -o y -es, de quier-o y quier-es, remite a los pronombres personales de primera persona, yo (quiero) y tú (quieres).
Como ustedes sabrán a los niños con diagnóstico de autismo les cuesta mucho usar bien estos dos pronombres personales.
¿Qué se puede hacer para obedeciendo a la naturaleza someterla?
1. Extender la parte verbal del proceso general de la petición.
Niño: ?
(La mamá le facilita la expresión verbal que da salida a su reacción)
Mamá: No,no quiero una servilleta. Quiero agua.
Niño: No,no quiero una servilleta. Quiero agua.
2. Enseñarle los verbos ser, estar, haber, hacer, dar y poner. Más tarde le enseñamos los más usuales. Puede servir cualquier diccionario digital.
Mediante algún juego de ordenador (computadora) u otro medio procuramos que el niño conozca la declinación de todas las formas verbales.
Es bien sabida la dificultad que podemos tener en asociar qué formas verbales corresponden al nombre de un tiempo verbal; y los apuros que podemos pasar si nos piden que digamos el pretérito perfecto simple del verbo haber o cantar; mucho más fácil nos resulta completar las formas verbales de un tiempo verbal si nos apuntan, la primera persona, p.ej.: yo saltaría..
El carácter limitado y la forma prevista de las desinencias de muchos verbos regulares hace relativamente sencillo su estudio y memorización tras unas pocas repeticiones.
Esto que resulta sumamente sencillo, por una razón cultural sólo se enseña de modo sistemático, muy avanzada la escolarización primaria.
Este repertorio pasa a formar parte del vocabulario pasivo del niño pero servirá para posteriores etapas del desarrollo de su lenguaje creativo. A él le pedimos que sea capaz de terminar todas las formas verbales cuando le apuntamos la primera persona.
3. Enseñanza del uso de los pronombres yo y tú mediante asociación a programas motores.
Los pronombres personales yo y tú adquieren su valor sólo por el contexto de dos interlocutores en una conversación.
Es sumamente difícil enseñar ese uso mediante una instrucción verbal de un adulto a un niño o menos niño con diagnóstico de autismo.
Maestro:No, tú no, dí…yo quiero agua.
Niño: Dí yo quiero agua.
Maestro: Yo no, tú.
Niño: tú.
3.1. Sentados frente a frente mamá o papá, y niño. Imitación.
Ambos tienen los brazos extendidos tocándose, el uno al otro, el pecho con el dedo índice.
Niño: Tú, (presionando con el índice al interlocutor)
3.2. Ambos tienen los brazos extendidos tocándose, el uno al otro, el pecho con el dedo índice.
Niño:(a continuación, cuando termina el adulto) Tú, (presionando con el índice al interlocutor)
3.3. Series.
3.4. Series más largas.
(el niño siempre actúa a continuación, cuando termina el adulto)
3.5. Ambos tienen los brazos flexionados tocándose, cada uno su propio pecho, con el dedo índice.
Niño::(a continuación, cuando termina el adulto) Yo, (imitando el gesto de señalamiento )
3.6. Series de dos y más señalamientos.
(el niño actúa siempre a continuación, cuando termina el adulto)
3.7. Sentados frente a frente mamá o papá, y niño. Conjugación al unísono.
Ambos tienen los brazos extendidos tocándose, el uno al otro, el pecho con el dedo índice.
3.8. Series.
(Al unísono cada uno señala al otro repetidas veces)
3.9. Sentados frente a frente mamá o papá, y niño.
Ambos tienen los brazos flexionados tocándose, cada uno su propio pecho, con el dedo índice. Conjugación al unísono.
3.10. Sentados frente a frente mamá o papá, y niño. Conjugación simétrica al unísono.
Ambos tienen los brazos extendidos tocándose, el uno al otro, el pecho con el dedo índice. Después cada uno se señala a sí mismo.
3.11. Series
3.12. Sentados frente a frente mamá o papá, y niño. Conjugación simétrica al unísono.
Ambos tienen los brazos flexionados tocándose cada uno su propio pecho con el dedo índice. Después cada uno señala al interlocutor.
Adulto: Yo,tu
Niño: Yo,tu
3.13. Series.
3.14. Sentados frente a frente mamá o papá, y niño. Conjugación asimétrica y aunísona.
El papá o mamá tiene el brazos extendido tocándo al niño, mientras que el niño se señala a sí mismo, tocándose el pecho con el dedo índice.
3.15. Series
3.16. Sentados frente a frente mamá o papá, y niño. Conjugación asimétrica y aunísona.
El niño tiene el brazos extendido tocándo al papá o a la mamá, mientras que el adulto se señala a sí mismo, tocándose el pecho con el dedo índice.
3.17. Sentados frente a frente mamá o papá, y niño. Conjugación alternativa, asimétrica y aunísona.
En las posiciones adecuadas,alternando los señalamientos.
Maestro: Yo,tu,yo,tu,yo,tu…
Niño: Tu,yo,tu,yo,tu,yo…
Esto puede ser un juego muy divertido si cuando el papá o la mamá señala al niño le termina haciendo cosquillas, diciendo tútututu,claro. Al niño le gustará hacer cosquillas al papá y a la mamá, cuando dice tútututu.
El acto de señalamiento del adulto al niño se puede convertir en una señal que creará un reflejo condicionado en el niño aumentando el nivel de expectacia y por tanto el tono general del córtex del niño cuando el tú, se convierta en el vuelo de un avión que no se sabe bien cuando va a aterrizar en la barriguita o el costado del niño,con un sonoro tútutututu,un tú para cada golpe de cosquillas.
Una vez que el niño asocia firmemente cada palabra, “yo” y “tú” a un acto de señalamiento, con flexión o extensión del brazo, se podrá servir del movimiento asociado a cada palabra, para resolver cualquier duda sobre cual de estos dos pronombres personales debe seleccionar para una frase que quiera formular.
Eduardo Carbonell Cruz
Artículo: Cómo transformar el lenguaje ecolálico en lenguaje creativo
Eduardo Carbonell Cruz nos envía este comentario y artículo sobre cómo convertir la ecolalia en una oportunidad para enseñar lenguaje a niños autistas. Nuestro hijo sí utiliza el lenguaje ecolálico, repitiendo lo que escucha y utilizando nuestras oraciones para expresar lo que desea. Por ejemplo, cuando quiere agua nos dice “¿Quieres agua?”. Eso es mucho mejor que lo que hacía antes: gesticular y señalar con el dedo, pero todavía hay mucho trabajo que hacer. Encontramos interesantes las sugerencias del artículo.
Estimados amigos:
He leído con interés su experiencia educativa con su hijo. Les mando un breve informe que quizás le resulte de interés. Acabo de abrir un blogg con el nombre de “autismo”.
Para mí, el núcleo del síndrome autista, con independencia de las diversas causas biológicas que puedan ocasionar el síndrome, consiste en que el efecto principal es la falta de formación del lenguaje interior.
El desarrollo de las funciones psicológicas superiores sin ese componente, adquiere formas singulares: atención, memoria, sensación, percepción, lenguaje, voluntad, pensamiento, emociones y comportamiento.
La unidad básica del lenguaje de determinados niños diagnosticados como autistas es distinta de la de niños con un desarrollo normalizado.
Desconozco si su hijo produce muestras de lenguaje ecolálico. Puede usarlo como corpus de habla en el sentido del artículo que le remito. No dude en consultarme lo que desee.
Mi visión del problema del autismo y su tratamiento educativo se aleja sustancialmente de las teorías psicológicas predominantes.
En todos los manuales sobre autismo la ecolalia se contempla como síntoma y a lo sumo se constata la relación inversa de su prevalencia comparado con el lenguaje verdaderamente creativo, pero se recomienda suprimirlo, o fomentarlo como mecanismo auxiliar de la formación de la lengua, pero no se ha comprendido la relación interna que es posible establecer entre ambos tipos de lenguaje.
Muchos niños diagnosticados como autistas o con trastorno generalizado del desarrollo son capaces de repetir el lenguaje de los demás, mientras que no son capaces de producir lenguaje propio. Así expresado este fenómeno resulta contradictorio, pues el lenguaje repetitivo también es una producción propia. Precisamos que en el lenguaje repetitivo la unidad básica del habla es una muestra de habla ajena, mientras que en el lenguaje de un niño normal sus muestras de habla son generaciones que utilizan la unidad básica de la lengua, la palabra. El niño autista utiliza su memoria audioverbal y el repertorio de muestras de habla ajena que contiene. No consigue, por sí sólo, actuar sobre los elementos básicos de la lengua. El niño normal consigue seleccionar las piezas básicas de la lengua y es capaz de situarlas convenientemente para servirse de ellas. El niño autista sólo puede servirse del producto original de otro. El niño normal accede al dominio de los procesos de producción de muestras originales de habla. El niño autista accede al dominio de los productos ajenos. Este modo de distinguir el habla ecolálica del habla normal es más productivo teorícamente que las distinciones que podamos hacer del habla ecolálica en función de diversos criterios: por el tiempo que transcurre entre la audición de la muestra original y su reproducción (inmediata/diferida); por la oportunidad (acontextual/textual); por la fuente (de un interlocutor/de una película/de una fuente de voz); por la intención (voluntaria/involuntaria)…
La acomodación de esas muestras de habla ajenas memorizadas, a procesos de comunicación, puede ir desde el más completo ajuste, transmitiéndose la información pretendida al oyente, cuando coinciden el pensamiento a transmitir y la forma fija empleada, hasta una transmisión de información fallida, cuando el pensamiento sólo tangencialmente puede ser representado por parte de esa forma fija o por una analogía, imposible de reconocer por el oyente.
El problema no es otro que transformar una unidad básica de habla en otra. El niño autista no ha sido capaz de abstraer del flujo comunicativo la unidad básica de la palabra. No se si todos los niños diagnosticados serán sensibles a este procedimiento. La lectura y la escritura son habilidades que coexisten con el dominio ecolálico y la ausencia de lenguaje propio generado creativamente. Hay determinados pacientes que son más críticos con los actos ajenos que con los propios. La observación es más potente en ellos que la autoobservación. Se trata de generar la oposición que conduzca al establecimiento de la lengua. La oposición entre dos muestras de habla ajenas vendrá mediada por el contexto real y como tal no será una verdadera oposición de la lengua, pues no conducirá a destacar la unidad básica general, la palabra. Así que sólo podremos oponer la muestra de habla ajena memorizada con esa misma muestra. Pero la oposición en la identidad debemos buscarla en su forma más simple. Opondremos una muestra a ella misma alterada en sólo una palabra. Alteramos así la forma y el sentido. Esta alteración de una de las formas de realización del modelo memorizado provocará un fuerte reflejo de orientación que irá más allá de detectar la alteración y, por la prevalencia del modelo, generará la voluntad de restituirlo en su forma memorizada.
Haremos que el niño autista nos dicte una muestra de su habla ajena memorizada fielmente. Escribiremos a su vista y cambiaremos una de las palabras por otra que pertenezca al mismo conjunto asociativo, que esté en relación paradigmática con ella. El niño reaccionará de modo voluntario y consciente oponiéndose al cambio, oponiéndose al error . El error es un cursor que nos permite dirigir la atención del niño sobre las partes del discurso cuya conciencia clara y distinta queramos promover.
Ejemplo 1
a) Niño: “El ratón entró en el bosque…
Maestro: “El elefante entró en el bosque…
b) Niño: “El ratón entró en el bosque…
Maestro: “El ratón entró en el mar…
c) Niño: “El ratón entró en el bosque…
Maestro: “El ratón comió en el bosque…
El ejercicio puede hacerse sólo con lenguaje oral.
Podemos entrenar al niño para que él también juegue a tergiversar nuestro dictado, primero de sus muestras de habla, luego de muestras de habla que escuche por primera vez. En esta segunda fase, es él el que selecciona alternativas a las distintas palabras dentro de campos semánticos adecuados. Podemos transformar en imágenes los cambios verbales y así ponemos en evidencia que los cambios de una sola palabra alteran el sentido general del discurso. Esta generación de lenguaje activo se produce sobre el fondo de estructuras lingüísticas prefijadas. La progresión de las sustituciones se continúa con cambios de sintagmas completos y más tarde con palabras de otros campos semánticos.
Ejemplo 2
a) Niño: “El ratón entró en el bosque”
Maestro: “El mono subió a la palmera”
b) Niño: “El ratón entró en el bosque”
Maestro: “El autobús llegó a la ciudad”
Se le entrena a que tergiverse nuestro discurso cuando es a él al que le toca escribir al dictado o repetir.
Recibid un cordial saludo.
Eduardo Carbonell Cruz
#
ecolalia - Tendencia a repetir las palabras escuchadas debido a la incapacidad de comprender las instruciones verbales